Sara Palacios

Allá por los años 1998  los personajes de la ciudad rondaban la preocupación del proyecto Quitológico,  Cantuña  no podía quedar fuera de este avatar.

Convencida de que las leyendas ocultan las verdades no dichas de los pueblos y fortalecida por las investigaciones y la poesía del maestro Ulises Estrella, me aventuré en la representación de ese indígena rescatado de las cenizas de la ciudad quiteña quemada como resistencia a la llegada de los españoles a Quito.

 “ quemado y nuevo, lozano y viejo, como todos los nuestros ..”  . este pequeño niño indígena será el contacto con los  indígenas del señoríos étnicos de esta zona de Quito replegados en las faldas de su imponente pichincha.  “ hacer la plaza con los míos, con los que no entraron en el imperio de los muertos, para los que desenredaremos del resonante pichincha, sin oro, con la mayor riqueza del mundo, ósea nuestras vidas.”

Cantuña será el contacto  entre los conquistadores españoles y la fuerza asombrosa de trabajo de los  indígenas quiteños capaces de construir una plaza en un tiempo  inimaginable para los colonizadores que prefirieron endilgarle esa capacidad al diablo,  “ Por esta plaza vendí al diablo lloque ellos creyeron que era mi alma, y deje la verdadera aquí en este hueco que esta por llenar, en esta piedra que falta en ti en mi y en todos

Cantuña era el inicio de un mestizaje incontenible , lo percibí como el  mismísimo pichincha sobre el que se desbordaría esta nueva forma de vivir de dos civilizaciones, así lo representé: Cantuña como el propio volcán y dejé en al centro de el mismo, la plaza con la fabulosa grada circular cóncava convenza  que se desplege con una onda  resonante, una circunferencia que se expande, como el mismo mestizaje que nos cunde.

En el año 1998 la fundación Sinchi Sacha inauguró la galería Cantuña en el Centro Cultural Tingues  y el taller Interestéticó se compromete con Catalina Sosa  la participar  del taller con nuestro creciente proyecto Quitológico: mis esculturas de “Quito Mito Esencias” en las que por supuesto va incluida la escultura de Cantuña. Y el recién salido del horno libro de poesías de Ulises Estrella “mirar de frente al sol”.

La escultura de Cantuña se queda por unos meses mas en el pórtico del tiangues luego de terminado el evento debido a la dificultad de trasportarla por su peso y tamaño, cuando por fin encuentro la forma de retirarla , los empleados del tiangues me comentan que una viejecita pasa todos los días por allí visitando la escultura y despistando en el hueco de la rodilla que al mimo tiempo es el volcán pichincha unas monedas. La historia me emociona de tal manera que decido dejarla allí con el consentimiento de Catalina Sosa. ..

y allí paso por muchos  años tal ves unos 12 o más hasta que un día  Catalina Sojos me llama por teléfono para contarme que SE ROBARON LA CABEZA DE CANTUÑA. Y pedirme arreglar la escultura,   acepte umediatamente  el compromiso que se ha dilatado por muchos años,  hoy , con la visita de mi sobrino jose miguel y su empeño de enseñarle la ciudad a su pequeña Lilian me propongo embarcarme nuevamente en la aventura , aludida por una nueva pregunta que se ha vuelto metáfora  ¿Quien se robo la cabeza de cantuña?

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