ROSTROS Y RASTROS – NIXON CÓRDOVA

Nixon Córdova Esmeraldas, Ecuador, 1.966 . Se gradúa en la Facultad de Artes de la Universidad Central, Gana el “Premio París” y estudia en L`ecole National de Beaux-arts en Paris. allí asiste al  taller de Morfología de Jean François Debord, que influyó en sus conocimientos sobre el cuerpo humano, su anatomía y su mecánica y al taller de multimedia de Jean Luc Vilmouth, donde aparece la búsqueda de nuevos materiales, y conceptualización de la obra..

Ha recibido el Primer Premio Concurso Nacional de Pintura / el primer Premio París Alianza Francesa ./ El Primer Premio Concurso Internacional de Grabado Argelia./ el Primer Premio Concurso de Acuarela Facultad de Artes. / el Primer Premio Concurso Nacional de Grabado “ Salón Diciembre”. Quito, y múltiples menciones de honor.

Al regresar al país se dedicó a la realización de proyectos artístico-urbanísticos. Concibe la obra de encargo como una oportunidad y no un compromiso, cambiando una limitación en un desafío.

 Su gran capacidad creativa, la preocupación por el oficio llevada a la depuración, su gran maestría en el dibujo le permite moverse con  facilidad y acierto tanto en los trabajos de encargo  como en sus creaciones personales, cuando hablamos de sus trabajos de encargo me refiero a los  bustos heroicos   que como dice Monterroso están propuestos para despertar la curiosidad, como sucedió con la oveja negra de su cuento,  la que fue fusilada por ser negra y a quien un siglo después el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre  y   que  ….bueno ….  hay que leer ese cuentos  y ver mas bustos heroicos,  para entender porque  seguimos fusilando ovejas negras.

Nixon Córdova sabe de sobra que un busto  no se considera un fragmento parcial de una obra, sino que es en sí mismo la obra completa y que el autorretrato es uno de los ejercicios de análisis más profundos que puede hacer un artista,  lo demuestra en  cada uno de los once bustos heroicos que componen esta muestra y se complementan con  la magnífica serie de  «Autorretratos Realizados en Pandemia». En los que el artista se mira en el espejo, indaga en sus  propias inquietudes,  se adentrar en sí mismo,   tan profundo , que podemos encontrarnos todos allí , en esa misma soledad y desconcierto, de encierro  y desazón de tiempos de pandemia, dos años  desconcertantes,  impregnados de gestos humanos , de los humanos que no aprenden y se repiten en guerras absurdas .

Dos piezas muy importantes  abren y cierran esta exposisción: el rostro del » Cristo del Consuelo»  y  «Doina», una pequeña escultura de mujer en gestación que participa con sobradas razones en ROSTROS Y RASTROS.         Sara Palacios.